Ana Vilamú

Creo que estamos constantemente construyéndonos sitios donde cobijarnos; físico y simbólicamente; aquí y allá. A veces los construimos con ladrillos y usando las manos y otras haciendo una llamada a tiempo. Pero siempre estamos buscando dónde descansar, jugar o abrirnos desde toda nuestra vulnerabilidad.

Como dice Bachelard, necesitamos una casita en la casa más grande, para poder experimentar el recogimiento y la vida sin problemas: tal es la función de la cabaña que el niño/niña se construye con cojines debajo de la mesa.”

Llegar a un sitio que no conoces requiere un tiempo de aproximación afectiva; a sus espacios y sobretodo a sus gentes. Tejer relaciones e intercambiar saberes. Descubrir a qué hora se pone el sol y que frío hace por las noches.

Es por eso que la propuesta se plantea como semilla, porque soy consciente de los cambios que estoy segura que irán sucediendo en tanto que se vayan cruzando pensamientos e ideas con otras personas. Por lo tanto se propone la creación desde lo común; porque al final todo lo que sabemos y hacemos proviene de un entramado de ideas y personas. Así, en todo momento los procesos de construcción están abiertos a quien quiera participar de ellos, sabiendo de antemano que a veces es difícil que la gente se sienta interpelada y participe de forma activa en según qué parte del proceso.