Julia Lago

Fanzine que habla sobre la deshumanización en las ciudades; en este caso leído en el sentido inverso, más positivo, que es la humanidad de los pueblos.

Hace dos años dejé Pontevedra y tuve la suerte de seguir aprendiendo en diferentes lugares del mundo, entre ellos un par de grandes ciudades “desarrolladas” en las que me sentí marciana.

Hablé con gente que no conoce las estaciones del año. Viví en un barrio donde lo único orgánico que puedes encontrar son cacas de perro. Compré alimentos que por ser naturales duplicaban el precio de su homónimo hecho de derivados del plástico. Bebí zumos cuyo envase avisaba de los peligros que supone beberlos a menudo. Y así muchas cosas.

Más adelante, estudiando el postgrado, me encontré que lo más moderno es -por oposición a la situación mayoritaria de la ciudad- comprar a granel, fabricar tus propios potingues de belleza, esforzarte por conocer a tus vecinas del barrio, ir caminando al trabajo o bajar con una cesta de mimbre al mercado. ¿Pólvora?

Me parece estupendo que sigamos modas beneficiosas para todas como ésta. Pero, ¿estamos tan alejadas de la Tierra que se nos olvidó que salimos de allí?

Bueno, sin pretender ser escuelista en ningún caso -yo misma crecí en A Coruña-, me gustaría desarrollar un “panfleto” elaborado que ayude a remediar el pavor que se expande entre las urbanitas que desconocemos el rural real hacia el mismo; diferencias y similitudes ciudad-pueblo, beneficios del campo, precauciones, instrucciones para un primer contacto, trucos para entablar relaciones en persona… Sería a través de una narrativa gráfica realizada siempre desde un punto de vista divertido.