MARÍA LÓ

“En realidad, en el tiempo que pasé en Espacio Matrioska apenas escribí algunas líneas y un par de notas. Me costaba horrores dedicarme a la escritura y alejarme de la realidad tan exhuberante, conmovedora y humilde que latía a mi alrededor. La comidas con Matrioska, bañadas en queso y cosas picantes. Las historias de las vecinas de Os Blancos, resueltas con una par de frases simples y directas. Era como si al escribir me empeñara en complejizar la autenticidad tan natural que en aquel pueblo se vivía. A veces, si me encontraba sola en algún rincón de Os Blancos, me gustaba pararme y observar la aparente quietud del paisaje. Carretera, casas, campo y cielo. Creo que al quedarme quieta jugaba a retar al tiempo y al espacio para que me dejaran a mí también entrar en aquel remanso de verdad. Sin embargo, no fue hasta que volví al bullicio sordo de la ciudad y cerré los ojos para revivir aquellos momentos de compleja sencillez, cuando Rebeca Reina apareció un día junto a mí para contarme su historia. La de su pueblo. Una historia que traté de escribir desde la autenticidad más sincera que aprendí de la mano de Espacio Matrioska. Con sus errores, sus problemas. Pero de verdad”

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